21 mar. 2010

La Cocina Bereber


(En honor a mi marido que tanto lo quiero)
La cocina amazigh es refinada, sabrosa, copiosa y muy especiada. Constituye el resultado de influencias mediterráneas, orientales y africanas.
Los platos se preparan con materias primas de excelente calidad, entre las que ocupan un lugar muy destacado el aromático cilantro y especias como el comino, el azafrán y el pimentón.
El plato amazigh más conocido internacionalmente es el cous-cous. Consiste en un guiso de carne con distintas verduras, que acompaña a una sémola de trigo suave y deliciosa, y que se sirve en un gran plato del que comen varias personas, al estilo tradicional, con las manos.
En las Islas Canarias sobrevive otro plato de origen amazigh: el gofio. Este elemento, tan tradicional en la dieta canaria, refleja una forma de preparar el grano típica de las culturas asentadas en la sabana africana, parecida al mijo tostado de los tuaregs. A diferencia de otras zonas, el grano se tuesta antes de molerse.
Pese a la multitud de especialidades de la cocina amazigh es de destacar su bebida más típica: el atai, un té con hierbabuena elaborado en teteras que hierven a fuego lento con azúcar.
Otra de las especialidades de la cocina amazigh es el tajine. Su preparación varía en los distintos países que conforman el norte de África. Consiste en un estofado de carne elaborado a fuego lento y en su propio tajine (fuente de barro con tapa cónica donde se guisa y se consume, que le presta su nombre al guiso) que se acompaña de hortalizas, aceitunas, almendras o de fruta. Las recetas más sofisticadas son las del tajine de pollo con limones encurtidos y olivas; el tajine de ternera con ciruelas pasas y sésamo; y otros más atrevidos, de sabor agridulce, con almendra, miel y canela. También hay tajines de pescado, elaborados generalmente con cebolla, tomate, patata y pimiento, aceite en abundancia y especias picantes.
No hay que olvidar el mechuí, o cordero asado, que se presenta entero, espolvoreado de sal y comino. O el conocido pinchito moruno (de pollo, cordero, ternera e incluso de pez espada), que se elabora con la carne cortada a dados, sazonados con sal, cebolla picada, perejil y cilantro, y ensartados en una brocheta. También se puede cocinar en brocheta la kefta, carne picada que se adoba con especias y se hace al fuego.
Parte importante de la gastronomía amazigh son también las ensaladas, muy variadas, que se sirven en pequeños platos y se componen de hortalizas frescas, braseadas o guisadas, o de fruta.
La harira, reconfortante y nutritiva, es la sopa nacional, insustituible en el mes del Ramadán y en los meses más fríos. La base fundamental está constituida por garbanzos, lentejas, carne (cordero o pollo), cebolla, tomate, apio, pimienta, canela, cilantro y harina. Se suele servir bien espesa y acompañada de dátiles.
La repostería amazigh se inspira en antiguas recetas orientales e hispano-musulmanas. Se basa en productos como miel, almendras, pistachos, nueces, coco o sésamo, aromatizados con agua de azahar o de rosas. 

(Extraido de la web: www.rifito.com) 

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